A través de la historia económica, con un enfoque humanista de la misma, mostró un mayor interés en las causas que han provocado determinadas situaciones económicas y sociales a lo largo de la historia, que por hechos materiales y cifras concretas. Fue también conocido por sus artículos sobre la superpoblación y sus ensayos sobre la estupidez humana.
Cipolla exploró el controvertido tema de la estupidez formulando su famosa Teoría de la Estupidez, expresada por primera vez en su ingenioso panfleto de 1988 titulado Allegro ma non troppo.
En este escrito Cipolla desarrolla una visión de la gente estúpida como un grupo más poderoso que grandes organizaciones como la Mafia o el Complejo Militar Industrial, (MIC). El grupo de los estúpidos, sin reglamentaciones, líderes o manifiestos consigue ejercer un gran efecto con una coordinación increíble.
La estupidez y sus consecuencias sobre el progreso social se pueden resumir en cinco famosas leyes fundamentales:
Primera Ley Fundamental: Siempre e inevitablemente todos subestiman el número de individuos estúpidos en circulación. Esto impide que seamos capaces de cuantificar el número de estúpidos que circulan a nuestro alrededor ya que cualquier estimación por alta que sea, se quedará corta.
Segunda Ley Fundamental: La probabilidad de que cierta persona sea estúpida es independiente de cualquier otra característica de esa persona. No todos los humanos son iguales ya que unos son más estúpidos que otros. El grado de estupidez viene determinado genéticamente por la naturaleza pero no está asociado a ninguna otra característica de raza, sexo, nacionalidad o profesión. En otras palabras: cualquier individuo, por racional que nos parezca, puede comportarse en un momento determinado de forma estúpida y lo peor es que podría cogernos por sorpresa.
Tercera Ley Fundamental: una persona estúpida es aquella que causa pérdidas a otra persona o grupo de personas sin obtener ninguna ganancia para sí mismo e incluso incurriendo en pérdidas.
Incautos: Aquellos cuyas acciones les causan un perjuicio a sí mismos, pero benefician a los demás.
Inteligentes: Aquellos cuyas acciones producen un beneficio para sí mismos, y simultáneamente también benefician a los demás.
Estúpidos: Aquellos cuyas acciones perjudican a otros, perjudicándose a la vez a sí mismos.
Quinta Ley Fundamental: La persona estúpida es el tipo de persona más peligrosa que existe. El estúpido es mucho más peligroso que el malvado. Si todos los miembros de una sociedad fuesen malvados perfectos, la sociedad quedaría en una situación estancada pero no se producirían grandes desastres. Todo quedaría reducido a transferencias masivas de riqueza y bienestar. Pero cuando los estúpidos entran en acción las cosas cambian completamente. Las personas estúpidas ocasionan pérdidas a otras personas sin obtener ningún beneficio para ellas mismas y, por consiguiente, la sociedad entera se empobrece y entra en decadencia. Por el contrario una sociedad prosperará en la medida en que el porcentaje de individuos inteligentes que en ella reside sea capaz de controlar y mantener a raya a los estúpidos y, al mismo tiempo, producir para ellos mismos y para los otros miembros de la comunidad ganancias suficientes como para que el progreso sea un hecho.
Sería un grave error creer que el número de estúpidos es más elevado en una sociedad en decadencia que en una sociedad en ascenso. Ambas se ven aquejadas por el mismo porcentaje de estúpidos. La diferencia entre ambas sociedades reside en el hecho de que en la sociedad en declive los miembros estúpidos de la sociedad se vuelven más activos por la actuación permisiva de los otros miembros.
Conclusión:
Cualquier organización formada por una pluralidad de individuos debería componerse, en principio, de una fracción de incautos, malvados, inteligentes y estúpidos proporcional al de la sociedad en la que dicha organización se encuadra. De igual modo el hecho de que los responsables de dicha organización pertenezcan a una u otra categoría determinará en gran medida la capacidad de dicha organización para progresar o entrar en decadencia.








Un altre nom propi originari de la Toscana és el meu admirat Niccolò di Bernardo dei Machiavelli, també conegut com a Maquiavel pels catalans. L’autor del Príncep, il·lustríssim ciutadà de Florència (polític, diplomàtic, historiador, actor, poeta i escriptor), és considerat el pare de la filosofia política moderna. (A la foto una església de Pistoia).
Però possiblement cap dels 4 homes comentats anteriorment gaudeix d’una fama tan gran com els tres personatges històrics més emblemàtics de la Toscana: Leonardo da Vinci, Michelangelo Buonarroti i Galileo Galilei. El primer, considerat el màxim exponent del Renaixement, és possiblement el talent més gran de la història de la humanitat. No hi havia matèria en la qual no excel·lí el gran Leonardo (escultura, poesia, pintura, construcció, mecànica, geologia, medicina, biologia...). Originari d’algun llogarret proper a Florència (alguns diuen que Vinci, altres Anchiano), quan li preguntaven què era, ell sempre responia “sóc enginyer” en tant que ell mateix es considerava “un home sense lletres” (entre altres coses, no sabia llatí). Passà la major part de la seva vida a la Toscana, en concret a Florència, si bé també visqué durant una llarga temporada a Milà i morí lluny de la Toscana, a França. (A la foto, una magnífica estàtua als voltants del Palazzo Vecchio de Florència)







Hi ha quelcom més bell que la Piazza dei Miracoli al cor de Pisa? En la meva humil opinió la resposta és rotundament no. He voltat per Europa, Àfrica, Àsia i Amèrica, he admirat la Ciutat Prohibida, Chichen Itza i Petra, he passejat per Roma, París i Nova York, i enlloc he vist quelcom que pugui comparar-se a la plaça dels miracles de Pisa. 

Siena fou una de les ciutats més importants del món durant l’Edat Mitjana fins que la Pesta Negra (1348) acabà amb la major part de la població. Tot i que ja no es tornaria a recuperar mai més, afortunadament avui en dia encara podem gaudir de l’antic esplendor d’aquesta bellíssima ciutat que encara conserva la major part dels edificis medievals. Imprescindible perdre’s pels carrerons fins arribar a la Piazza dil Campo per poder admirar el Palazzo Pubblico i el seu campanile (la torre més alta d’Itàlia durant l’Edat Mitjana).
Lucca, ciutat natal de Giacomo Puccini, és una altra ciutat de la Toscana que encara conserva un aspecte de nucli urbà medieval. Pocs plaers poden comparar-se al de passejar pels carrerons de Lucca. Com a monument, destaca el Duomo di San Marino (a la foto superior) i l’església de Sant Miquel (a la foto inferior).